Apellido que viene de una antigua casa solariega que surgía de la loma de Oñazmendi, en Azpeitia (Guipúzcoa). El primer señor de la casa de Oñaz fue Lopede Oñaz (1180). Esta casa entroncó con la de Loyola por lo que San Ignacio de Loyola fue descendiente de ambas.
oñacino.
1. m. Miembro de un bando que, enfrentado al de los gamboínos, perturbó con sus pugnas la vida de las vascongadas durante la Baja Edad Media.
El origen de estos bandos parece hallarse en la rivalidad que enfrentó en el condado de Álava a las familias de Guevara (gamboínos) y Mendoza (oñacinos), partidarios respectivamente de la influencia navarra y de la castellana. Con el tiempo, la rivalidad trascendió a toda la región y se mezcló incluso con las de los bandos navarros: los agramonteses apoyaban a los gamboínos, y los beamonteses, a los oñacinos. La pugna, aparte del terreno personal, dio origen a auténticas batallas campales y a hechos como el incendio de Mondragón en 1448. El robustecimiento del poder real puso término a los disturbios, pero la rivalidad se manifestaba todavía en el siglo XIX en las elecciones de cargos.
oñacino.
1. m. Miembro de un bando que, enfrentado al de los gamboínos, perturbó con sus pugnas la vida de las vascongadas durante la Baja Edad Media.
El origen de estos bandos parece hallarse en la rivalidad que enfrentó en el condado de Álava a las familias de Guevara (gamboínos) y Mendoza (oñacinos), partidarios respectivamente de la influencia navarra y de la castellana. Con el tiempo, la rivalidad trascendió a toda la región y se mezcló incluso con las de los bandos navarros: los agramonteses apoyaban a los gamboínos, y los beamonteses, a los oñacinos. La pugna, aparte del terreno personal, dio origen a auténticas batallas campales y a hechos como el incendio de Mondragón en 1448. El robustecimiento del poder real puso término a los disturbios, pero la rivalidad se manifestaba todavía en el siglo XIX en las elecciones de cargos.
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