f. pl. Las que en sufragio de un difunto se dicen durante 30 días seguidos y, por lo común, inmediatos al del entierro. Su origen se vincula a un episodio que narra San Gregorio Magno en Diálogos IV, 55 (PL 77, 420-421), mediante el cual el santo probablemente sólo quiso enseñar la doctrina de los sufragios aplicados a los difuntos, pero el pueblo cargó el acento en la ininterrumpida sucesión de misas. ORIGEN
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